miércoles, 20 de enero de 2010

Con estrellas en los ojos

El perro de la plaza
se parece a mis ojos,
desiertos como un arenero
en días de lluvias;
sin niños,
sin nanas cuidándolos
ni árboles ni sortijas;
todo se filtra en sus horizontes,
hasta la pendiente del caracol lento
que deriva sobre su vientre,
sobre su paciencia
sin la ansiedad del viento.

Él me encuentra cada noche,
cada paso transcurrido,
cada gorrión ausente,
cada orgía de insectos entre la grama.
Yo lo acuno en mis ojos,
en mis manos de abandono
y me vuelvo sus miedos,
sus espantos de tranvías,
de frío bajo la noche indiferente
de las pedradas de la vida
de su vida de perro no elegida.

Y soy también perro buscando su amparo;
dos caminamos la noche desierta,
dos desiertos
con estrellas en los ojos.

4 comentarios:

La abuela frescotona dijo...

AY AMIGO, UNO MI SOLEDAD A LA PAREJA DEL POEMA, HAY DÍAS Y IDAS...


UN ABRAZO QUERIDO DANIEL

Daniel dijo...

Gracias abuela por tu presencia.

Un abrazo hasta vos.

MÓNICA GUDIÑO dijo...

Has dibujado un retrato de la soledad del alma, de la soledad aun en compañia del mundo que es la mas dificil de sobrellevar...
un beso caballero y un gusto encontrarme con sus versos que esta noche estan un poco tristones...
será por los cortes de luz jajajaj
es broma... besitos

Daniel dijo...

Muy buena tu lectura Mónica.
Quizás el exceso de calor haga que se derrita la cordura o la locura, aún no sé cuál de ellas me domina, lo importante es mantenerse iluminado a pesar de los cortes.

Un besote y gracias.