martes, 9 de febrero de 2010

La irresponsable muerte de la culpa

Inexistente el vínculo
aferro eufórico sin saber
de la corta cadena de infortunios;
cada eslabón es un peldaño
hacia una bocanada de aire puro.
La primera y última.

Ya no pertenezco al ser natural
soy presto nonato advenedizo
de un útero de migrañas excitadas
e irresponsables.

Por los ojos, una vagina me escupe
como un vestigio casual-causal,
un orgasmo acelerado sin control,
restos de futuros inmaduros.
Un instante soy, otro no estoy;
perezco entre los dos últimos segundos
de una cobardía.

Y el mundo sigue andando
entre bombas y festines
en la franja del miedo,
del medio
indiferente.
Un instante fui.
Nadie me lloró.

10 comentarios:

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Que excelentísimo Daniel. Un instante somos. Un instante somos culpa. Otro goce. Otro todo. Otro nada. Otros y casi todos, demasiado poco.
Me encantó.
Cariños!

Daniel dijo...

Mi estimada Sol; pretendo en esta maraña de palabras posicionar mi voz en la del niño fracasado, no parido vida, censurado antes de nacer, abortado. Igual puede aplicarse a todo sentido de vida, en su ínfima presencia temporal, nacer, vivir y fenecer sin solución de continuidad ¡y todo transcurre tan rápido!
Gracias bella poeta por tu generosa dedicación y tu tiempo.

Besos.

Chiqui Abreu dijo...

Wow, tremendas metáforas, Dann, cuando se apaga cualquier asomo de luz, el dolor se acuna entre lágrimas.
Besos y abrazos,
Chiqui.-

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Gracias Daniel, ahora entiendo, pero entiendo también porqué no lo entendí. Seguramente porque siento que un aborto daña mucho menos a un niño (que aún no llega a serlo para entonces) que traer una vida al mundo sin amor o sin posibilidades de que sobreviva sea por condiciones de salud, miseria o lo que fuere.
A veces cuando uno tiene una postura tomada sobre un tema muy puntual se le dificulta interpretar la visión del otro (totalmente válida, también) y necesita ese pequeño empujoncito para comprender.
Cariños poeta!

La abuela frescotona dijo...

LO TREMENDO DE ESE INSTANTE, DE TU POEMA, ES QUE DEJA DE SER INSTANTE, PARAS SER PRESENCIA, DE OLVIDO, PROMISCUIDAD Y DESAMOR.
MUY TRISTE, TE ABRAZO DANIEL

LEON PLATA dijo...

Cuando pueda - o quiera- nacer querré escribir con la valentía y la originalidad literaria con que escribís vos. También fui instante, pero me lloraron, y te digo: es mejor que nadie te llore... me envolvió una lágrima, y a ella no la he podido reventar...
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Decía el psicoanalista Otto Rank que el nacimiento es el acontecimiento más traumático- más trágico- con que un ser humano se puede enfrentar; añádase que el miedo a nacer constituye el terror a existir, el que muchos combaten siendo medio...
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El nacimiento es una soga con la que nos persigue la muerte para hacernos alucinar con la idea de vivir... el delirio ya está sembrado en las cavernas del nonato...
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Extrañamente hallo contenido vital en este poema, en la oportunidad de leerlo y de enviarle un abrazo al autor...

Daniel dijo...

Gracias Chiqui, todo corte de luz provoca cierta ceguera y confusión.
Un abrazo para vos mi querida.

Cuidate.
Dann

Daniel dijo...

Sol, entiendo perfectamente tu posición y estoy en total acuerdo con vos en aquellos casos donde la razón debe predominar. Muchas veces la sin razón puede sobre el instinto de vida.
Gracias por tu madurez, quizás cuando seas mamá modifiques algo de tu visión actual, quizás. También sería comprensible.

Un beso y cuidate.

Daniel dijo...

Un instante es la reacción, quizás algo interior de quien lo hace, sobreviva un poco más.

Gracias abuela por tus inteligentes palabras.

Daniel dijo...

Amigo León; siempre tienes y dejas una enseñanza en tus comentarios. Gracias por ello, me obligas a actualizar a mi desidia extrema y buscar más información para no pasar vergüenza.
En cuanto a lo que dijo Otto Rank; quizás todavía sienta miedo de nacer, creo que hay mucho de eso en mi.

Mi abrazo y gracias gran poeta.