martes, 11 de octubre de 2011

Dulcemente cruel

Las voces de los muertos
arañan el retablo;
peregrinan en las bocas de los sauces
que lloran eléctricas melenas.
No fui el que te nombró en la tormenta
o sobre los rieles cuando caía
ni siquiera fui la mosca sobre tu pestaña:
molesta, cargosa, grosera;
hurgando en tu miseria,
lamiendo el mosto de tus huesos.
Pero había cierta actitud tétrica
cuando abrazaba tu guadaña
y su filo acariciaba mis ojos.
Enervante placer puliendo mis dientes;
sarcástico aplauso de mis rodillas temblorosas
a vistas de tu esencia dulcemente cruel.

1 comentario:

Julie dijo...

Increíblemente profundo, bello, filosófico, didáctico, lírico... Me ha encantado, una vez más, es un placer leerte. Un fuerte abrazo, Julie