sábado, 10 de julio de 2010

Nadie vendrá a regar las flores

Doscientos siglos abren los ojos
¿Cuál de ellos pisará esta noche
la lánguida esperanza sin sol,
que subyace, que besa la presta tierra?

Derramarán los ojos en las tumbas
las coronas y sus espinas recias que enmarcan el adiós,
el definitivo artilugio de escapar de la vida;
esa mentira tan absurda como absurdo el beso muerto.

Nadie estará allí, abundarán los ausentes,
la tierra ocultará el último rostro
ahuyentando los fantasmas con sus trampas.

Alguien dirá: que fue desdicha de un amor,
otros, que apresuró a buscar la excusa;
nadie verá en mis vertientes de arrugas
derramar la sal amoratada,
porque hace tiempo he podido prescindir
lo inalcanzable, lo superfluo de amar
por la simple y efímera carne.

Nadie vendrá a regar las flores que no crezcan
porque partiré sin avisar, sin mendigar abrazos,
a muchos molestará esa indiferencia,
necesitan ser testigos del dolor
y decir en murmullos ¡Te lo dije!
Llégate a casa y me cuentas;
quizás alguna de estas noches
si mi vida loca me permite,
tomaremos cerveza y hablaremos como amigos,
como entonces, cuando éramos apenas gérmenes de sueños,
aquellos que no sabían de miserias.

Doscientos siglos, a quién importa;
si para que me escuches tengo que dejar mi testamento
mi derroche de nada sobre esta mi última morada;
afuera han quedado fantasmas,
ellos buscan otro cuerpo,
puede que el tuyo, en otro espacio, en otro negro siglo.

6 comentarios:

elisa...lichazul dijo...

un bicentenario visto desde la óptica testimonial anónima de tantos y tantas que caminaron por estas tierras
amores y pasiones sembradas
no todas germinaron
no todas se cosecharon
muchas fueron mutiladas
y otras simplemente arrancadas
pero tenemos la certeza que alguna sí logró su objetivo...para poder plasmarlo

besos

Julie dijo...

Yo iré a regar las flores contigo... con nuestros versos. Tal vez sea una ilusa, pero quedarán los pasos, nunca perdidos, doscientos siglos han importado a muchas personas como tú, como yo, como él, ella... nada es inútil amigo mío. Tu poesía es ya el triunfo de esa historia.Un poema grandioso. Besos.

Chiqui Abreu dijo...

Dann esta poesía es cruda, sentí un par de latigazos a la conciencia del ser, me gusta este período Café, tiene garra!
Besotes y el cariño de siempre,
Chiqui.-

Daniel dijo...

Esta es mi visión negra del egoísmo humano, el que destruye la convivencia de los hombres y los vuelve anacoretas entre tantos ruidos de la calle. Moriremos solos, aislados y nadie notará nuestra ausencia hasta que no haya más regreso.

Gracias Elisa, un gusto verte. Por si vuelves, he intentado entrar a tu blog pero me dice que no existe. Seguiré intentando, puede que sea mi pc.

Un beso.

Daniel dijo...

Gracias Julie, será bueno caminar acompañado en esta maraña de egoísmos.
Un abrazo fuerte.

Daniel dijo...

Gracias mi Dulce; creo que el período café está afectando mi estómago...je y mi escasa lucidez.
Un besote y mi cariño.

Dann