No es importante trascender,
lo que vale detectar es el momento preciso
en que el aire pasa por el circuito de los pulmones
y se diluye en la sangre y es vida latente:
hoy, ya, apenas este instante de ósmosis celular.
¿A quién puede importar si talé un árbol
de la séptima hilera de mis noches
o si el último beso que planté fue en la boca exacta
donde habitaba el aliento dulce
de un corazón oxigenado?
Trascender no es más que figurar
en un libro de muertos absurdos
que escribieron en el aire enfermo
de las agotadas calles:
que pasaron por allí,
que dejaron cien vástagos enfermos
que escribirán otras intrascendentes historias.
Mi historia es un cóctel de letanías
aderezado con dos pizcas de aburrimiento
y escrita en un papel de tabaco
negro como el humo negro que fumo,
que respiraré cuando mi inadvertida presencia
pase más desapercibida que un estornudo de luna.
/No pretendo la mortaja de un epitafio hueco,
solo deseo que el vientre que te pergeña
adúltera de sentimientos,
no procree necias palabras intrascendentes
como tu ingenua virginidad,
que se cansó de hablar de ella y de ti
como si el coger fuese trascendente,
tanto como para un testamento
de enferma egolatría/
Epílogo.
Apesta tu trascendencia;
puta vida.
lunes, 13 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
Camuflaje
Hombres vestidos de camuflaje
caminan por la selva de cemento;
con una herida silenciosa
entre ruidos de vidas mecánicas.
Han despertado a la diana de cuarzo,
desayunado polvos químicos en leche adulterada;
circulan al son de un semáforo verde
siempre verde, siempre verde.
No se miran, pero saben que en algún lugar coincidirán:
en un carro subterráneo,
en un charter urbano camino al consumismo;
desfilan en trajes de apurados,
llevan paraguas para lluvias ácidas.
No se saludan,
no se miran,
chocan,
caen,
pasan pisando cuerpos,
alguno sobrevive y se levanta,
otros son tragados por túneles que dan a otros túneles
hasta una alcantarilla con forma de orbe.
Son rutinas domesticadas entre café y medialunas,
se alimentan con basuras de paso.
En media hora de urgencias evacuan intestinos, bolsillos y abulia,
luego se automatizan y regresan a lubricar sus sillones mullidos
donde mueren de a poco entre números fríos,
tan fríos como sus días.
Alguno sobrevive y se levanta
y se sienta con una dosis en las venas,
a mascullar su fruta podrida,
su aliento a desconcierto alcoholizado
y se sienta a escribir poemas;
otra forma de morir de a poco,
urbanizando miserias
detrás de sus ojos adulterados de sueño,
lamiendo el reloj del infortunio
hasta que den las doce en pleno.
Luego sale a robar la vida
de las calles suburbanas,
para no ser menos
que una herida.
caminan por la selva de cemento;
con una herida silenciosa
entre ruidos de vidas mecánicas.
Han despertado a la diana de cuarzo,
desayunado polvos químicos en leche adulterada;
circulan al son de un semáforo verde
siempre verde, siempre verde.
No se miran, pero saben que en algún lugar coincidirán:
en un carro subterráneo,
en un charter urbano camino al consumismo;
desfilan en trajes de apurados,
llevan paraguas para lluvias ácidas.
No se saludan,
no se miran,
chocan,
caen,
pasan pisando cuerpos,
alguno sobrevive y se levanta,
otros son tragados por túneles que dan a otros túneles
hasta una alcantarilla con forma de orbe.
Son rutinas domesticadas entre café y medialunas,
se alimentan con basuras de paso.
En media hora de urgencias evacuan intestinos, bolsillos y abulia,
luego se automatizan y regresan a lubricar sus sillones mullidos
donde mueren de a poco entre números fríos,
tan fríos como sus días.
Alguno sobrevive y se levanta
y se sienta con una dosis en las venas,
a mascullar su fruta podrida,
su aliento a desconcierto alcoholizado
y se sienta a escribir poemas;
otra forma de morir de a poco,
urbanizando miserias
detrás de sus ojos adulterados de sueño,
lamiendo el reloj del infortunio
hasta que den las doce en pleno.
Luego sale a robar la vida
de las calles suburbanas,
para no ser menos
que una herida.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Si tan sólo un golpe de albur
Si tan sólo un golpe de albur
lastimara los contornos de esta hoja,
y se hicieran pies las palabras en huída
y un verbo de fuego calcinara el puñal,
con el que destruyo el canto de una rima.
Si este payaso lamiera
sus chascos de insigne melancolía.
Si brotase de su caliza boca una risa;
se abriría el pentagrama que lastima,
la sordera inviolable de un anhelo.
Brotaría la inconclusa rebeldía de un lamento
hasta preñar la exacta dimensión de un verbo;
trasgredido, mutilado, exiliado de sentidos,
que pernocta bajo cien llaves de miedos.
Podría ser un nombre, un cuerpo refulgente,
una memoria renovada sin olvidos.
Si tan sólo abrieses tus reflejos,
y el canto deseado brotase de tus cuerdas;
embellecerías lo infértil
que limita desde siglos la inculta tierra,
el páramo reticulado de mis instintos.
Castrarías sin pensarlo,
los abrojos que sujetan estos años.
Blanca tersura, mandamiento de vida,
si tan sólo llegaras cuando aclare
la garganta muda del poeta
y estimules su clítoris con palabras.
Morirían en mis versos las angustias contenidas
y saldría a recibirte halagüeña esperanza,
con los dedos en v, en señal de bienvenida.
lastimara los contornos de esta hoja,
y se hicieran pies las palabras en huída
y un verbo de fuego calcinara el puñal,
con el que destruyo el canto de una rima.
Si este payaso lamiera
sus chascos de insigne melancolía.
Si brotase de su caliza boca una risa;
se abriría el pentagrama que lastima,
la sordera inviolable de un anhelo.
Brotaría la inconclusa rebeldía de un lamento
hasta preñar la exacta dimensión de un verbo;
trasgredido, mutilado, exiliado de sentidos,
que pernocta bajo cien llaves de miedos.
Podría ser un nombre, un cuerpo refulgente,
una memoria renovada sin olvidos.
Si tan sólo abrieses tus reflejos,
y el canto deseado brotase de tus cuerdas;
embellecerías lo infértil
que limita desde siglos la inculta tierra,
el páramo reticulado de mis instintos.
Castrarías sin pensarlo,
los abrojos que sujetan estos años.
Blanca tersura, mandamiento de vida,
si tan sólo llegaras cuando aclare
la garganta muda del poeta
y estimules su clítoris con palabras.
Morirían en mis versos las angustias contenidas
y saldría a recibirte halagüeña esperanza,
con los dedos en v, en señal de bienvenida.
martes, 23 de noviembre de 2010
Cuando no quede basura sobre las calles
El hambre es sinuosa,
sacude las tripas
con sus quejidos,
con sus ácidos eructos.
Deglute saliva
sólo saliva.
Saliva.
El hambre tiene hambre;
no entiende de inflación,
pide aumento
resarcimiento,
un porcentaje de migajas,
menos hambres en las calles,
menos moscas
que inflen su hambre.
El hambre fue niño,
creció y creció
hasta volverse adulto,
creció
hasta volverse híbrido,
sin documento,
sólo un rostro esquelético.
El hambre habla para adentro,
infla barrigas
de aire,
más aire
y flota sobre
la ingenua mirada
de otras hambres
como ella.
¿Qué hará el hambre
cuando todas las hambres
se cansen y revienten
y salgan a matar
hambres con menos hambres,
con menos aire
con menos barriga
con menos desesperanza?
Ladrarán los perros
de las hambres
que no tienen hambre;
porque cuando el hambre se canse,
cuando el hambre atenace
las hambres de los que tienen hambre;
cogerán los cuchillos
afilarán sus gargantas
y saldrán a matar su hambre;
de venganza
de esperanza
de vergüenza.
Cuando no quede
basura para repartir
sobre las calles,
recién entonces
se habrá purificado el aire,
y el hambre…
habrá saciado su hambre.
sacude las tripas
con sus quejidos,
con sus ácidos eructos.
Deglute saliva
sólo saliva.
Saliva.
El hambre tiene hambre;
no entiende de inflación,
pide aumento
resarcimiento,
un porcentaje de migajas,
menos hambres en las calles,
menos moscas
que inflen su hambre.
El hambre fue niño,
creció y creció
hasta volverse adulto,
creció
hasta volverse híbrido,
sin documento,
sólo un rostro esquelético.
El hambre habla para adentro,
infla barrigas
de aire,
más aire
y flota sobre
la ingenua mirada
de otras hambres
como ella.
¿Qué hará el hambre
cuando todas las hambres
se cansen y revienten
y salgan a matar
hambres con menos hambres,
con menos aire
con menos barriga
con menos desesperanza?
Ladrarán los perros
de las hambres
que no tienen hambre;
porque cuando el hambre se canse,
cuando el hambre atenace
las hambres de los que tienen hambre;
cogerán los cuchillos
afilarán sus gargantas
y saldrán a matar su hambre;
de venganza
de esperanza
de vergüenza.
Cuando no quede
basura para repartir
sobre las calles,
recién entonces
se habrá purificado el aire,
y el hambre…
habrá saciado su hambre.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Es hora de volver a casa
Cuántas madreselvas han tejido paredes
antes de volverse trepadoras;
cuántas muertes han renacido antes de caminar
sobre este inculto terreno cubierto de alimañas,
de cadáveres que han vivido absurdamente
su propia vida de irresoluta humanidad.
Es momento de voltear las sábanas,
de blanquear con el recuerdo
esta situación absurda de empañar los días;
de alterar el orden de las cosas
en un orden necesario y diferente;
recuperar el acento natural
que nos asombró luego del principio,
luego de las miradas concluyentes
que absorbieron nuestros ojos.
Solos, inmersos en obscenidades
descubiertas en la red de placares
donde habitamos indiferentes sin distinguir los ocasos.
Es tiempo de subyugar a la distancia
y abrazarla del mismo lado de la luz
y ser sombra y pared al mismo tiempo.
Es hora de volver a casa,
apagar la caja boba
y olvidar la vida que desalienta,
que alimenta este existir de superficies,
que rebalsa el vaso de abulia,
mientras afuera, todo continúa como si nada,
como si un viento venusino atropellara una nave de olvido
que intentó posarse desnuda.
¡Sí señor!
Es hora de volver a casa.
antes de volverse trepadoras;
cuántas muertes han renacido antes de caminar
sobre este inculto terreno cubierto de alimañas,
de cadáveres que han vivido absurdamente
su propia vida de irresoluta humanidad.
Es momento de voltear las sábanas,
de blanquear con el recuerdo
esta situación absurda de empañar los días;
de alterar el orden de las cosas
en un orden necesario y diferente;
recuperar el acento natural
que nos asombró luego del principio,
luego de las miradas concluyentes
que absorbieron nuestros ojos.
Solos, inmersos en obscenidades
descubiertas en la red de placares
donde habitamos indiferentes sin distinguir los ocasos.
Es tiempo de subyugar a la distancia
y abrazarla del mismo lado de la luz
y ser sombra y pared al mismo tiempo.
Es hora de volver a casa,
apagar la caja boba
y olvidar la vida que desalienta,
que alimenta este existir de superficies,
que rebalsa el vaso de abulia,
mientras afuera, todo continúa como si nada,
como si un viento venusino atropellara una nave de olvido
que intentó posarse desnuda.
¡Sí señor!
Es hora de volver a casa.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Inexistente
De nada sirvieron los recursos;
agotados los recuerdos
la mano sostiene
apenas una sombra marchita,
sin identidad.
Se esfumaron los aportes
y la caja negra
susurra un desacuerdo;
-no estoy de acuerdo
que alguien sepa
quien no fuiste,
demasiadas manos ausentes
abrazaron lo desconocido
de tu historia.
Si preguntas al ciervo
quién fuiste en vida
seguro dirá:
"un mal cazador,
ya me ves, sigo vivo
con mis cuernos intactos
y su pared sin trofeos".
Agotados los recursos
la mano extiende su sombra
y ambos desaparecen
sin identidades comprobables.
agotados los recuerdos
la mano sostiene
apenas una sombra marchita,
sin identidad.
Se esfumaron los aportes
y la caja negra
susurra un desacuerdo;
-no estoy de acuerdo
que alguien sepa
quien no fuiste,
demasiadas manos ausentes
abrazaron lo desconocido
de tu historia.
Si preguntas al ciervo
quién fuiste en vida
seguro dirá:
"un mal cazador,
ya me ves, sigo vivo
con mis cuernos intactos
y su pared sin trofeos".
Agotados los recursos
la mano extiende su sombra
y ambos desaparecen
sin identidades comprobables.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Lo siento señor
El niño
golpeó
la ventanilla
de mi coche
con gestos
de manos rudas
-le limpio los vidrios
su mirada
leyó mis ojos
-lo siento señor
no sé limpiar
conciencias
-eso dijo-
¿O fue mi vergüenza?
golpeó
la ventanilla
de mi coche
con gestos
de manos rudas
-le limpio los vidrios
su mirada
leyó mis ojos
-lo siento señor
no sé limpiar
conciencias
-eso dijo-
¿O fue mi vergüenza?
Infortunio
Se ha formado
un agujero negro
en el espacio
de mi cama
no quepo en él
continuaré
purgando
mi vida
a plena
luz del día.
un agujero negro
en el espacio
de mi cama
no quepo en él
continuaré
purgando
mi vida
a plena
luz del día.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Colage de inexperta necesidad mutante
Mis ojos se hundieron en los trazados de las manos;
un colage de atrocidades desdibujó el genocidio de las memorias,
cayendo los muros, desconcertados de aburrimiento.
A nadie importó la masacre de ideas universales,
que alimentó el ego del potencial suicida imberbe.
Era entonces la obnubilada timidez del alma,
la prosapia genética de un letargo a perpetuidad.
Fue entonces lo mismo que hoy, pero con menos tiempo,
menos manual de supervivencia en esta jungla;
nadie me advirtió que el mundo rota en sentido contrario
al deseo de un vuelo suave por la ancha avenida.
Un kamikase entre tantos voladores nocturnos
disparando saetas de ignorantes proclamas.
“Dame un abrazo de lianas, un ósculo de esparcimiento
que module el ímpetu de la sangre que despierta”.
Mi lema de abandono, de inexperta necesidad mutante;
de visión conquistadora sin carabelas ni horizontes;
abandonado a la deriva por los primeros vientos;
náufrago en un planeta sin líderes ni espejos.
Sólo a la deriva, pluscuamperfecto anochecer
en el centro de un motín de hormonas;
insubordinación de las gónadas sedientas de piel,
de flujos de vientres efervescentes y jóvenes
desayunando el maná que provee la sangre.
Y morí entonces abrazando mis brazos,
trazando laberintos de venas abiertas,
desparramando contradicciones de vida y muerte.
Sepulté mi cuerpo entre restos de recuerdos,
enarbolando la certeza de una premeditación abusiva,
planificada en la genética de un mundo sinsentido,
obsecuente con un suicidio que inició
cuando me vi flotando en la ancha avenida,
con semáforos en rojo y el tránsito a contramano..
un colage de atrocidades desdibujó el genocidio de las memorias,
cayendo los muros, desconcertados de aburrimiento.
A nadie importó la masacre de ideas universales,
que alimentó el ego del potencial suicida imberbe.
Era entonces la obnubilada timidez del alma,
la prosapia genética de un letargo a perpetuidad.
Fue entonces lo mismo que hoy, pero con menos tiempo,
menos manual de supervivencia en esta jungla;
nadie me advirtió que el mundo rota en sentido contrario
al deseo de un vuelo suave por la ancha avenida.
Un kamikase entre tantos voladores nocturnos
disparando saetas de ignorantes proclamas.
“Dame un abrazo de lianas, un ósculo de esparcimiento
que module el ímpetu de la sangre que despierta”.
Mi lema de abandono, de inexperta necesidad mutante;
de visión conquistadora sin carabelas ni horizontes;
abandonado a la deriva por los primeros vientos;
náufrago en un planeta sin líderes ni espejos.
Sólo a la deriva, pluscuamperfecto anochecer
en el centro de un motín de hormonas;
insubordinación de las gónadas sedientas de piel,
de flujos de vientres efervescentes y jóvenes
desayunando el maná que provee la sangre.
Y morí entonces abrazando mis brazos,
trazando laberintos de venas abiertas,
desparramando contradicciones de vida y muerte.
Sepulté mi cuerpo entre restos de recuerdos,
enarbolando la certeza de una premeditación abusiva,
planificada en la genética de un mundo sinsentido,
obsecuente con un suicidio que inició
cuando me vi flotando en la ancha avenida,
con semáforos en rojo y el tránsito a contramano..
sábado, 23 de octubre de 2010
Sinceramente
Falsifiqué mi firma
para poder ser poeta
los requisitos imponían
la correcta disposición
de acentos
comas
musicalidad
hiatos
sinalefas
y hasta un ábaco
para contar sílabas
el anexo decía
poesía libre
con reglas
fracasé como poeta
-no sé mentirme-
pero sigo
escribiendo
poesía.
para poder ser poeta
los requisitos imponían
la correcta disposición
de acentos
comas
musicalidad
hiatos
sinalefas
y hasta un ábaco
para contar sílabas
el anexo decía
poesía libre
con reglas
fracasé como poeta
-no sé mentirme-
pero sigo
escribiendo
poesía.
domingo, 17 de octubre de 2010
Nada de nadar
No pienso
en socorrerme;
mis años viejos
no desean,
permanecen;
mientras el piso pasa
debajo de mí.
Un pez sin agua
se ahogaría
en el polvo;
yo me ahogaría
en el agua,
me hundiría
junto al pez.
Él sabe nadar;
yo nada.
Si fuese pez
-sin agua-
me hundiría
en el polvo.
¡Caramba!
Estaría como al principio
-polvo al polvo-
en socorrerme;
mis años viejos
no desean,
permanecen;
mientras el piso pasa
debajo de mí.
Un pez sin agua
se ahogaría
en el polvo;
yo me ahogaría
en el agua,
me hundiría
junto al pez.
Él sabe nadar;
yo nada.
Si fuese pez
-sin agua-
me hundiría
en el polvo.
¡Caramba!
Estaría como al principio
-polvo al polvo-
Falso ilusionista
Desazón pariendo tempestades,
fragilidad de memorias
en los sueños frustrados;
reposa abúlica
la fe de la gente.
-¿Puedes venderme una esperanza?
-Suplican al poeta-
-Soy apenas un hombre,
no hago milagros;
sólo escribo versos tristes
que nadie lee.
fragilidad de memorias
en los sueños frustrados;
reposa abúlica
la fe de la gente.
-¿Puedes venderme una esperanza?
-Suplican al poeta-
-Soy apenas un hombre,
no hago milagros;
sólo escribo versos tristes
que nadie lee.
sábado, 9 de octubre de 2010
Residuos patológicos
Calles;
vaciaderos del mundo
resumidero que resumen las inmundicias
receptáculos viciosos donde todo se envicia
y la estulticia del humano
que escupe sus propias miserias.
Caminan juntos; las putas
los estudiantes eruditos en nada
los mendigos que venden su lástima
reciclando Mc Donalds
de los desperdicios dejados
por otros desperdicios humanos;
monjas en cautiverio de un dios de yeso
que mira sin ver nada
que multiplica el pan de los poderosos
y los convierte en votos de indiferencia.
Las calles sin voces
que hablan hasta por los re-codos
que hay un inframundo emergente
sobre sus montañas de escombros;
Jeringas descartables
entre humanos descartables
que beben el alcohol y la sangre
de los ingenuos dadivosos
zombies que han dejado sobre la tv
el control remoto de sus respiradores
Basural de pasos acabados
errantes, buscadores de nada…
y el hambre.
El hambre que eyacula ignorancia
en forma de hueso y de magra carne
con sus futuros muertos antes de tiempo.
Los desechables
arrojados de balcones ruines
perros, gatos, fetos en bolsas de plástico
-quizás tuvieron suerte-
ancianos seniles sin pañales
niños sin padres o con padres también desechables
que no supieron reutilizarse
luego de procrear miserias.
Madres cargando ristras de niños sin edades
falsos profetas de fe variada y diezmos ladrones
que roban la esperanza y venden la mentira sin vergüenza
puerta a puerta.
Entre estas miserias: los poetas;
falsos veedores,
dibujantes de irrealidades utópicas
fantasías en palabras rimadas
que se olvidan
cuando apoyan el codo sobre la hoja
borrando lo escrito con impunidad heroica.
Levanto mi lata de limosnas
de la calle absorbida por la noche
donde los pechos golpeados en las iglesias
transitan ya sin mirarme;
descorro mis gafas oscuras
y me escapo hacia otra esquina
donde la ingenuidad más generosa
pagará monedas por mi falsa ceguera.
Miro el cielo; nubes negras anuncian
otro temporal de miserias.
Tamborileo mi bastón sobre las baldosas…
y espero.
vaciaderos del mundo
resumidero que resumen las inmundicias
receptáculos viciosos donde todo se envicia
y la estulticia del humano
que escupe sus propias miserias.
Caminan juntos; las putas
los estudiantes eruditos en nada
los mendigos que venden su lástima
reciclando Mc Donalds
de los desperdicios dejados
por otros desperdicios humanos;
monjas en cautiverio de un dios de yeso
que mira sin ver nada
que multiplica el pan de los poderosos
y los convierte en votos de indiferencia.
Las calles sin voces
que hablan hasta por los re-codos
que hay un inframundo emergente
sobre sus montañas de escombros;
Jeringas descartables
entre humanos descartables
que beben el alcohol y la sangre
de los ingenuos dadivosos
zombies que han dejado sobre la tv
el control remoto de sus respiradores
Basural de pasos acabados
errantes, buscadores de nada…
y el hambre.
El hambre que eyacula ignorancia
en forma de hueso y de magra carne
con sus futuros muertos antes de tiempo.
Los desechables
arrojados de balcones ruines
perros, gatos, fetos en bolsas de plástico
-quizás tuvieron suerte-
ancianos seniles sin pañales
niños sin padres o con padres también desechables
que no supieron reutilizarse
luego de procrear miserias.
Madres cargando ristras de niños sin edades
falsos profetas de fe variada y diezmos ladrones
que roban la esperanza y venden la mentira sin vergüenza
puerta a puerta.
Entre estas miserias: los poetas;
falsos veedores,
dibujantes de irrealidades utópicas
fantasías en palabras rimadas
que se olvidan
cuando apoyan el codo sobre la hoja
borrando lo escrito con impunidad heroica.
Levanto mi lata de limosnas
de la calle absorbida por la noche
donde los pechos golpeados en las iglesias
transitan ya sin mirarme;
descorro mis gafas oscuras
y me escapo hacia otra esquina
donde la ingenuidad más generosa
pagará monedas por mi falsa ceguera.
Miro el cielo; nubes negras anuncian
otro temporal de miserias.
Tamborileo mi bastón sobre las baldosas…
y espero.
Hipocresía doméstica
Líderes
políticos
religiosos
doctores
patriotas
apátridas
exiliados
compañeros
camaradas
capitalistas
empresarios
demagogos
intelectuales
ignorantes
mediáticos
filósofos
poetas
militares
subversivos
genocidas
pacifistas
Mc Donald-istas
ecologistas
artistas
mendigos
madres
padres
homos
hetero-
izquierda
derecho
centro
ultra
payasos
necios
torpes
…
y sus falsos discursos
compungidos
de la desnutrición
del hambre fecundo
de la mortalidad infantil;
ninguno asume
la desnutrición
moral
del hombre
y su mísero
avance
sobre la estructura
de la vida;
de la improbable
continuidad
de la vida.
políticos
religiosos
doctores
patriotas
apátridas
exiliados
compañeros
camaradas
capitalistas
empresarios
demagogos
intelectuales
ignorantes
mediáticos
filósofos
poetas
militares
subversivos
genocidas
pacifistas
Mc Donald-istas
ecologistas
artistas
mendigos
madres
padres
homos
hetero-
izquierda
derecho
centro
ultra
payasos
necios
torpes
…
y sus falsos discursos
compungidos
de la desnutrición
del hambre fecundo
de la mortalidad infantil;
ninguno asume
la desnutrición
moral
del hombre
y su mísero
avance
sobre la estructura
de la vida;
de la improbable
continuidad
de la vida.
sábado, 2 de octubre de 2010
Absurda insulsez humana
Bienaventurados los callos en las manos
del que habla con sus huellas
y la tinta de su saliva,
humedeciendo con escupitajos
las fibras de tu costra ósea.
Babosa intramolecular,
fagocitas los restos naufragados
de los tantos espías de tu cuerpo.
Vacías tu aliento
en la boca eraria de la muerte,
abrazas la fortuna a bocajarro
como última esperanza,
luego te vas,
borrando con tus pasos nuevos un camino antiguo.
Cuando te desintegres,
la necrofilia unirá tus pedazos;
el adagio ventral
sostenido de un sol en implosión
llagará grotescamente lo vivido.
Andrógena muerte, testosterona estéril;
para qué carajos sirve un planeta de simios
que preserven la humana especie,
si hoy copulas sin hambre
sólo por complacerte.
del que habla con sus huellas
y la tinta de su saliva,
humedeciendo con escupitajos
las fibras de tu costra ósea.
Babosa intramolecular,
fagocitas los restos naufragados
de los tantos espías de tu cuerpo.
Vacías tu aliento
en la boca eraria de la muerte,
abrazas la fortuna a bocajarro
como última esperanza,
luego te vas,
borrando con tus pasos nuevos un camino antiguo.
Cuando te desintegres,
la necrofilia unirá tus pedazos;
el adagio ventral
sostenido de un sol en implosión
llagará grotescamente lo vivido.
Andrógena muerte, testosterona estéril;
para qué carajos sirve un planeta de simios
que preserven la humana especie,
si hoy copulas sin hambre
sólo por complacerte.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Bastones blancos
Ver en horas de un ocaso
justamente dos partidas
de un viejo sol
de un día viejo
y sumar otro envejecido romance
con la desgastada vida
que regresa constante
como la furia de febo en verano
quemando las entrañas absurdas
del hombre también gastado.
El balance de las horas
involucra
comprender que la suma resta
y que la resta multiplica
la congestión del tiempo
que se arruga sobre los huesos.
Y ya no va la sombra erecta
proyectada en la pared
ahora es una curva en pendiente
sostenida por un bastón descalcificado
que la atrae a la tierra
le acorta el esqueleto
y su viaje sin regreso
para eternizarla en larva
o en polvo de donde viene.
A esta hora del ocaso
donde sólo llueven bastones blancos
donde la ceguera obnubila
la piel del aire que aplasta el rostro
y llama a la asfixia
como cansada de vaciar pulmones
gastando obleas de oxígeno
sobre una calesita muerta.
¿A dónde va el calcio de las
estructuras del tiempo?
Esta melancolía ahueca las brumas
y el futuro se rellena de malos presagios
donde no cabría una mínima molécula
que regenere la vida.
justamente dos partidas
de un viejo sol
de un día viejo
y sumar otro envejecido romance
con la desgastada vida
que regresa constante
como la furia de febo en verano
quemando las entrañas absurdas
del hombre también gastado.
El balance de las horas
involucra
comprender que la suma resta
y que la resta multiplica
la congestión del tiempo
que se arruga sobre los huesos.
Y ya no va la sombra erecta
proyectada en la pared
ahora es una curva en pendiente
sostenida por un bastón descalcificado
que la atrae a la tierra
le acorta el esqueleto
y su viaje sin regreso
para eternizarla en larva
o en polvo de donde viene.
A esta hora del ocaso
donde sólo llueven bastones blancos
donde la ceguera obnubila
la piel del aire que aplasta el rostro
y llama a la asfixia
como cansada de vaciar pulmones
gastando obleas de oxígeno
sobre una calesita muerta.
¿A dónde va el calcio de las
estructuras del tiempo?
Esta melancolía ahueca las brumas
y el futuro se rellena de malos presagios
donde no cabría una mínima molécula
que regenere la vida.
viernes, 3 de septiembre de 2010
El árbol que llora pájaros
Del árbol que llora
llovieron pájaros
el peso de sus nidos
dolió en sus ramas
hasta curvarlas
en
c
a
s
c
a
d
a
s
Corrieron ríos / de pájaros /
/ y de nidos /
Luego
/ el río /
sacudió su humedad
recogió sus alas
/ y sus nidos /
y voló
v o l ó
hasta mis ojos
que dejaron de llover pájaros.
llovieron pájaros
el peso de sus nidos
dolió en sus ramas
hasta curvarlas
en
c
a
s
c
a
d
a
s
Corrieron ríos / de pájaros /
/ y de nidos /
Luego
/ el río /
sacudió su humedad
recogió sus alas
/ y sus nidos /
y voló
v o l ó
hasta mis ojos
que dejaron de llover pájaros.
sábado, 14 de agosto de 2010
Belleza perfecta
Lo bueno de vivir en la oscuridad
es poder dibujar un rostro en ella
con sólo tantear la memoria
y recoger retazos de recuerdos
de la última visita a la vida;
de otras oscuridades sin rostros
donde la belleza es perfecta.
es poder dibujar un rostro en ella
con sólo tantear la memoria
y recoger retazos de recuerdos
de la última visita a la vida;
de otras oscuridades sin rostros
donde la belleza es perfecta.
sábado, 7 de agosto de 2010
Infierno
Hombre
/ palabra vana
en continencia /
Una voz
sonó a mujer
y cobró vida
el inexplicable vacío.
El hombre
recuperó su nombre.
Juntos comieron la manzana.
Dicen que ardió el cielo.
/ palabra vana
en continencia /
Una voz
sonó a mujer
y cobró vida
el inexplicable vacío.
El hombre
recuperó su nombre.
Juntos comieron la manzana.
Dicen que ardió el cielo.
Reciclado
He debido aprender
mutar el ser etéreo por el concreto
dejar de ser larva a ser homo sapiens
comer de mis manos:
los dedos, los tendones
las entrañas
los extraños ritos naturales
evacuar el cuerpo luego
hasta cubrir la tierra
de inmundas ideas
sodomizar le esperanza
las virtudes genéticas
abortarme
recuperarme
reciclarme
para seguir siendo
un sobreviviente más
del cíclico holocausto humano.
mutar el ser etéreo por el concreto
dejar de ser larva a ser homo sapiens
comer de mis manos:
los dedos, los tendones
las entrañas
los extraños ritos naturales
evacuar el cuerpo luego
hasta cubrir la tierra
de inmundas ideas
sodomizar le esperanza
las virtudes genéticas
abortarme
recuperarme
reciclarme
para seguir siendo
un sobreviviente más
del cíclico holocausto humano.
Palabras disparadas
Las dudas fueron
un disparo en mi lengua.
Hoy las palabras
salen perforadas
sin aire
deformadas
para que no quepan dudas
que no digo nada.
/ Como siempre /
un disparo en mi lengua.
Hoy las palabras
salen perforadas
sin aire
deformadas
para que no quepan dudas
que no digo nada.
/ Como siempre /
martes, 3 de agosto de 2010
Esta noche
Abrí grande mi boca en un bostezo,
salió la noche a recordarme que sigue adentro.
Apagué la luna y se durmió en mis ojos.
salió la noche a recordarme que sigue adentro.
Apagué la luna y se durmió en mis ojos.
lunes, 2 de agosto de 2010
Antes que el amor siga pisoteando mi locura
Hay días de hambre donde nada lo mata,
donde los ruidos escalofrían el cuerpo con sus silencios.
Hay días de sed que anegan la macabra hora,
el sortilegio de los pasos urgidos que mueren sin respirar.
Sucede que a veces todo está quieto,
hasta el tranvía se ha varado bajo la sombra de la siesta
esperando volverse naufragio.
Hay días de cierta incertidumbre
donde el destino teme encontrarse conmigo,
sabe que no transigiré y que pelearé por mi muerte
antes que lo previsto
antes que él lo decida
antes que el amor siga pisoteando mi locura
y la vuelva sumisa,
tan cuerdamente loca como ahora
que ama hasta desear la urgente muerte de los días.
donde los ruidos escalofrían el cuerpo con sus silencios.
Hay días de sed que anegan la macabra hora,
el sortilegio de los pasos urgidos que mueren sin respirar.
Sucede que a veces todo está quieto,
hasta el tranvía se ha varado bajo la sombra de la siesta
esperando volverse naufragio.
Hay días de cierta incertidumbre
donde el destino teme encontrarse conmigo,
sabe que no transigiré y que pelearé por mi muerte
antes que lo previsto
antes que él lo decida
antes que el amor siga pisoteando mi locura
y la vuelva sumisa,
tan cuerdamente loca como ahora
que ama hasta desear la urgente muerte de los días.
sábado, 31 de julio de 2010
Vuelos
El pájaro enjaulado, antes del suicidio dijo:
¡Moriré cantando!
¿Alguien se opone?
Nadie respondió,
hasta el silencio prefirió morir;
no hay libertad sin el canto de los pájaros.
¡Moriré cantando!
¿Alguien se opone?
Nadie respondió,
hasta el silencio prefirió morir;
no hay libertad sin el canto de los pájaros.
viernes, 30 de julio de 2010
Todo está bien
Soy la utopía y me desangro
por las necias mentes-muros ;
me acobardan, me obnubilan,
me retroceden dos casillas por cada una que avanzo;
me aíslan las reglas, la in-cordura,
la invalidez humana.
¡Y soy humano!
Llegan los mazazos desde las masas,
su ceguera choca contra la luz,
la revisten de cinismos
¡Está todo hecho, no hay caminos a descubrir!
Y soy la oveja negra, descarriada, alejada del rebaño;
me pintan los dedos de traidor a lo escrito,
soy foráneo en la sangre
provocador de rebeliones
subversivo entre cobardes.
Alguien dirá: un imbécil idealista,
un incómodo en lo cómodo
un adelantado tres pasos más atrás de lo posible,
de los auto límites que masifican
que acomodan a su comodidad los “todo está bien”.
Hacer, deshacer para ser.
Deshacer
deshacer...
¡Todo está hecho,
guárdate tus utopías,
nada está tan lejos como ellas!
Y las masas siguen como ovejas,
deshaciendo
deshaciendo...
Yo, tres casillas detrás de lo posible,
remando
remando
remando.
por las necias mentes-muros ;
me acobardan, me obnubilan,
me retroceden dos casillas por cada una que avanzo;
me aíslan las reglas, la in-cordura,
la invalidez humana.
¡Y soy humano!
Llegan los mazazos desde las masas,
su ceguera choca contra la luz,
la revisten de cinismos
¡Está todo hecho, no hay caminos a descubrir!
Y soy la oveja negra, descarriada, alejada del rebaño;
me pintan los dedos de traidor a lo escrito,
soy foráneo en la sangre
provocador de rebeliones
subversivo entre cobardes.
Alguien dirá: un imbécil idealista,
un incómodo en lo cómodo
un adelantado tres pasos más atrás de lo posible,
de los auto límites que masifican
que acomodan a su comodidad los “todo está bien”.
Hacer, deshacer para ser.
Deshacer
deshacer...
¡Todo está hecho,
guárdate tus utopías,
nada está tan lejos como ellas!
Y las masas siguen como ovejas,
deshaciendo
deshaciendo...
Yo, tres casillas detrás de lo posible,
remando
remando
remando.
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